viernes, 16 de septiembre de 2011

SIN...

sin imagen.. tal vez sólo negro sobre negro.. oscuro.. .pero sin derecho, sin derecho a mi pena, a mi tristeza.. a sentir por un momento que no quiero esto, que no lo quiero. Sin explicaciones, aunque se me pidan. Sin poder darlas. No las hay. ¿Para qué? no hay razón, no hay recuerdo, no hay sentido... sin memoria de otro momento.

Sin derecho a mi propia tristeza, vivida como una agresión a los demás. A ella... y no, no es así...  mi propia tristeza.

Sin.. más.

domingo, 6 de febrero de 2011

Todo son luces y sombras


Todo es un juego de reflejos, de luces, de sombras que se reflejan en el brillo de las luces en los breves charcos que deja una llovizna fina, agua casi invisible en la fría noche. Tal vez todo debería ser un túnel iluminado, un viaje sin fin desde la nada hasta el vacío, pero nos resistimos, no queremos plegarnos a la exigencia de la realidad. Creemos en el poder de la fe, de la fuerza de la voluntad, de la flexibilidad del destino y en el fondo somos como peces de colores que no ven qué hay más allá de la pecera, nos deslumbramos con el trampantojo... pero el brillo está ahí y, al final, los ojos se llenan de luz y la lluvia parece un poema que se derrama lánguido, verso a verso sobre nuestras cabezas...

viernes, 31 de diciembre de 2010

El esperado fin de las cosase



El esperado fin de las cosas no llega a nosotros tal como lo esperamos, sino más bien como una sensación ambigua, a veces agradable, no más que un cosquilleo, otras... otras no sé, es como la sensación del recuerdo de un dolor lejano, una herida curada pero que su huella nunca se borró.

Sí, así es como imagino el esperado fin de las cosas. Sólo una pequeña vibración, una mancha borrosa entre el ayer y el mañana, tiempos imaginados e inexistentes pero sobre los que edificamos nuestra existencia más allá de un presente del que poco o nada nos ocupamos. Necesitamos creer, en eso se basa todo, en la búsqueda de la fe sin importar en qué, sólo de la fe... pero no encontramos su rastro, no encontramos en nosotros nada que nos recuerde que un día, en un lugar y un momento determinados, el esperado fin de las cosas no era más que un horizonte lejano...

lunes, 4 de octubre de 2010

Rincones


Escapando de la sombra, siempre apresurado, siempre en perpetua ausencia, volcado por siempre en lo no vivido, en lo aún por inventar.
En ocasiones mi mirada se pasea certera por la frontera de su cuerpo en un intento arduo de poseerla, de conocer más allá de mi propia capacidad de discernir un único pensamiento suyo, un sentimiento vago o, tal vez, adivinar una sola palabra antes de que la pronuncie. Pero después de un tiempo la fiel rutina me rescata de nuevo y todo cae en el profundo olvido., suave y necesario barriéndome con la brisa oscura de un tiempo que ya no será y que nunca fue.



domingo, 13 de junio de 2010

Mantra del desasosiego

Aléjate de mí, fiero animal de la ira.
Rechazo el odio, la rabia... rechazo la negra sombra que cae sobre mis ojos.
Cierro mi mente ante tu poder, y escucho el susurrante rumor del viento en las hojas de un árbol soñado.
Navego en ciénagas podridas, pero mi deseo no está en ti...
Las lágrimas añoran lo que ya no es, lo que no fue, lo que un día quisimos.
En el principio está la huella del fin.
Aléjate de mí, vengativo animal de la ira.
Nunca tu odio podrá conmigo.
Tal vez solo, tal vez triste escucharé ese rumor del viento en las hojas de un árbol inventado.
Ven a mí, mantra del amor deseado.
Sentiré el orgullo de ser hombre, el orgullo de haberme equivocado.
Sentiré el amor que nunca extinguiré.
De mí ha nacido la vida, de nosotros nació la esperanza y de ellos, únicamente de ellos es la alegría.
Ven a mí, dulce sueño del amor soñado.


Instantes


Instantes detenidos en el tiempo, el polvo flota en el aire y el sol hace brillar cada mota como escamas de un reptil invisible. El domingo se detiene, absorbe todos los deseos, todos los matices de tu mirada.
Ayer dejé olvidada una caricia sobre tu piel. El rocío de la mañana se filtra a través de tu ventana abierta. No duermo, no finjo... no existo salvo en tu memoria. Y tu memoria se cansa de mi recuerdo, de mi vida inventada. Algunas veces la vida se parece a una tormenta lejana que sabes que acabará por llegar... llegará el frío, llegará la lluvia, pero ahora, en este momento, sólo los truenos tienen sentido para ti, sólo el ruido, nada más. Pero la tormenta llegará, y barrerá la ciudad y limpiará tu alma del sabor de mis besos.

Juguetes rotos


El tiempo se desnuda con el sonido de una cortina rasgada por un cuchillo afilado. Los días transcurren con astronómica indiferencia. Las distancias han perdido su magia. El camino se ha acabado, ya no hay más ficciones.
Toda derrota nace de una ilusión, de un sueño, de ese cuento que nos explicamos quedamente, al oído cuando todo está impregnado en sombras, cuando todo se inunda de oscuridad...
El dolor de las canciones susurrantes me persigue... susurros, susurros... un lamento profundo, nacido de la pena más primigenia, del origen de los tiempos, del amor incomprendido. Biblias quemadas, viejas creencias marchitas.

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